Manifiesto

En la ADDP hemos comprobado en estos primeros años de existencia que compartir, formar, conocerse, y en definitiva, asociarse, nos ha hecho más fuertes no solo como colectivo si no también como individuos, rompiendo esa barrera invisible que hasta ahora definía la soledad intrínseca de nuestro trabajo.

Pero la ADDP se planteó también en sus objetivos fundacionales recuperar el respeto y la dignidad profesional que nuestro gremio en justicia se merece, un objetivo que a día de hoy resulta ser más urgente y necesario que nunca.

Seguimos considerando que deben reconocerse como valores primordiales en el proceso de creación de una campaña, no solo nuestros conocimientos técnicos y estéticos, sino también nuestra capacidad de aportar una personalidad y una visión narrativa única a los conceptos creativos generados por las agencias. Es por tanto nuestra misión recordar a todos los actores de nuestra industria que devaluar la figura de la directora o el director sólo ha provocado empobrecer finalmente el propio nivel de calidad de las campañas publicitarias creadas en nuestro país.

Dirigir es, además, y por obvio que pueda parecer mencionarlo, una profesión.

Una profesión que no se limita al rodaje de nuestras producciones, sino que empieza desde que se nos solicita un tratamiento para participar en la adjudicación de un proyecto, hasta que concluye nuestra implicación en el proceso de creación de la pieza final. Como tal, nuestra labor profesional implica por definición el respeto, al menos, a las mismas condiciones legales y laborales que se aplican con normalidad en cualquier gremio, ya sean de nuestro sector o de cualquier otro.

Desde esta premisa de respeto a la legalidad vigente, que debería ser obvia para todas las partes implicadas,

la ADDP está fuertemente decidida a defender el reconocimiento como profesionales de pleno derecho para todos sus integrantes,

ofreciendo asesoramiento y soporte legal y jurídico, en el caso de que deban enfrentarse a condiciones laborales que incumplan el marco legal que nos ampara al ejercer nuestra profesión.

La creación de tratamientos y en general todo el proceso de concurso de los proyectos son elementos clave de nuestro trabajo. Y sigue siendo otro de los objetivos básicos de la ADDP regular esta fase de tratamiento y adjudicación de proyectos, consiguiendo que sea efectiva la aplicación y el obligado cumplimiento de un renovado código de buenas prácticas, y que se recuperen una transparencia y una honestidad en el proceso que ahora son ignoradas con demasiada frecuencia.

Y aunque la experiencia en estos primeros años de la ADDP nos ha demostrado que el necesario proceso de cambio será quizás más largo y complejo de lo que esperábamos, si seguimos trabajando con esta dedicación, sin duda podremos conseguir no solo estos objetivos iniciales, sino también recuperar unos valores que nunca debieron perderse:

TRANSPARENCIA

RESPETO

RECONOCIMIENTO ECONÓMICO

RECONOCIMIENTO PROFESIONAL

Muchas gracias

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